La productividad no se trata de hacer más. Se trata de tener menos que hacer. La palabra más poderosa en tu arsenal de productividad es "No".
Vivimos en una cultura del "Sí". Decimos sí a invitaciones a las que no queremos asistir, proyectos que no se alinean con nuestros objetivos, y reuniones que podrían haber sido correos electrónicos. Hacemos esto debido a la presión social, el miedo a perderse algo (FOMO), y una creencia equivocada de que "ocupado" es igual a "importante".
Piensa en tu productividad como un árbol frutal. Si nunca lo podas, el árbol producirá cientos de frutas pequeñas y ácidas. Si podas las ramas débiles, el árbol dirige su energía hacia la producción de unas pocas frutas masivas y dulces. Tus tareas son lo mismo. Al decir no a lo trivial, haces espacio para lo vital. Esta filosofía es un componente central del Minimalismo Digital.
Si algo no es ni Urgente ni Importante, no pertenece a tu lista. Usa nuestro Guía de la Matriz de Eisenhower para identificar el cuadrante "No Urgente/No Importante" y eliminar esas tareas inmediatamente. No se requiere culpa.
La guía definitiva de Greg McKeown para la búsqueda disciplinada de menos.
¿Cómo dices no sin quemar puentes? Separas la decisión de la relación. No estás rechazando a la persona; estás protegiendo tus compromisos actuales.
Al final de cada semana, realiza una ceremonia de "Descarga". Revisa tus tareas y pregunta de cada una: "¿Qué pasa si simplemente no hago esto?" Si la respuesta es "Nada significativo", elimínala. Usa nuestro Temporizador de Tareas para asegurarte de que las pocas tareas que quedan reciban tu atención total e indivisa.